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Trump llamó a autoridades de Georgia para pedir que «recalculen» y «encuentren» 11,780 votos a su favor

today01/04/2021 74

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Durante más de una hora de conversación, en la que Trump pasó de halagos y súplicas a amenazas, el presidente insistió para que Raffensperger dijera que había «recalculado» y encontrara los votos necesarios para revertir su derrota, entrando en un territorio legalmente cuestionable, según expertos.


En una cuestionable llamada telefónica este sábado al secretario de Estado de Georgia, el republicano Brad Raffenserperger, el presidente Donald Trump le pidió «encontrar» 11,780 votos a su favor para revertir su derrota en ese estado, según extractos de una grabación de la llamada, obtenida por el diario The Washington Post.

En la llamada, en la que Trump pasó de halagos y súplicas a amenazas, según la grabación que presenta el diario, el presidente insistió de todas las maneras posibles para que Raffensperger dijera que había «recalculado» y encontrara los votos necesarios para revertir la derrota, porque, según alegó el presidente «ganamos el estado», una afirmación que repite en contra de los resultados contados, recontados y certificados por las autoridades estatales.

Durante más de una hora de conversación, el funcionario republicano, que ha encabezado dos recuentos en el estado, intentó rechazar las afirmaciones del mandatario y convencerlo de que la victoria de Joe Biden en Georgia fue justa. Sin embargo, el presidente no parecía dispuesto a cambiar de parecer y sonaba molesto y reiterativo.

«Todo lo que quiero hacer es esto. Solo quiero encontrar 11,780 votos, que es uno más de los que tenemos. Porque ganamos el estado», insistió Trump en un momento de la llamada.

“La gente de Georgia está enojada, la gente del país está enojada”, dijo. «Y no hay nada de malo en decir, ya sabes, hum, que has recalculado», añadió en otro momento de la conversación en la que, con peticiones legalmente cuestionables, evidenció que está dispuesto a todo por revertir su derrota.

«No hay forma de que perdiera a Georgia», dijo Trump y repitió esta frase una y otra vez durante la llamada. «No hay forma. Ganamos por cientos de miles de votos», insistió, a lo que el secretario del estado le respondió que su principal problema es que tiene información equivocada.

Según el Washington Postvarios aliados del presidente estuvieron presentes en la llamada, como su jefe de gabinete, Mak Meadows o la abogada conservadora Cleta Mitchell, cuyo vínculo con los esfuerzos de Trump por revertir los resultados electorales no se conocía hasta el momento.

Ninguna de las partes en la llamada hizo comentarios al diario sobre el tema, sin embargo, este domingo, el propio presidente Trump dijo en Twitter que había hablado con Raffensperger y que el secretario de estado de Georgia «no estaba dispuesto o fue incapaz de responder a preguntas sobre la estafa de las «boletas bajo la mesa», la destrucción de boletas, los «votantes» de fuera del estado, votantes muertos y demás. ¡No tiene ni idea!», escribió Trump.

A eso Raffensperger respondió en otro tuit: «Con todo el respeto, presidente Trump: Lo que usted está diciendo no es verdad. La verdad saldrá a flote.»

Estas presiones al secretario de estado de Georgia, un republicano, son el más reciente ejemplo de los intentos desesperados de Trump por revertir el resultado de las elecciones, que perdió frente al demócrata Joe Biden, algo que a menos de tres semanas de dejar el cargo, se niega a reconocer.

Recientemente, el presidente había intentado presionar al gobernador de Georgia, Brian Kemp, para reemplazar a los electores de ese estado. Al no conseguirlo, pidió públicamente su dimisión y dijo que era una vergüenza haber apoyado su carrera a la gobernación.

Trump también invitó a los líderes estatales republicanos de Michigan a la Casa Blanca y le pidió al presidente de la Cámara de Representantes de Pennsylvania que le ayudara a revertir los resultados en ese estado, entre otras maniobras que rozan los límites de lo permitido y cruzan ampliamente los éticos.

El próximo 6 de enero será la ceremonia de certificación de los resultados en el Congreso y varios congresistas han anunciado que la objetarán, aunque tal decisión es más un posicionamiento político que una posibilidad real de revertir los resultados. Para ese día, el presidente ha convocado a sus seguidores a las calles de la capital, y las autoridades se están preparando para posibles episodios de violencia ese día.

Legalmente cuestionable

Según expertos citado por el Post, la conversación de Trump con Raffensperger lo coloca en «un territorio legalmente cuestionable», al pedirle al secretario de estado que «encuentre» votos, lo que sugiere una petición de que cometa fraude a su favor.

«Ganamos las elecciones y no es justo quitárnoslas así», dijo Trump en un momento de la conversación. “Va a ser muy costoso en muchos sentidos. Y creo que tienes que decir que lo vas a reexaminar, y puedes reexaminarlo, pero reexaminarlo con personas que quieran encontrar respuestas, no con personas que no quieran encontrar respuestas», añadió, en una dudosa sugerencia.

Sin embargo, la transgresón más clara de Trump en esta llamada, dicen los expertos consultados por el diario, es moral, ya que los límites legales de una conversación son borrosos y suelen estar sujetos a la discreción del fiscal.

Para Edward B. Foley, profesor de derecho en la Universidad Estatal de Ohio, la llamada fue “inapropiada y despreciable” y debería provocar indignación moral.

En la conversación Trump no solo le pidió su ‘colaboración’ sino que llegó a amenazarlo veladamente, al igual que a su asesor legal, Ryan Germany, sugiriendo que ambos podrían estar sujetos a responsabilidad penal, de no encontrar esas miles de boletas en el condado de Fulton, que según él fueron destruidas ilegalmente.

«Eso es un delito», dijo Trump. “Y no pueden dejar que eso suceda. Eso es un gran riesgo para ti y para Ryan, tu abogado», dijo.

Trump también acusó a su interlocutor con estar atentando directamente en contra de los senadores republicanos que disputan sus escaños el próximo martes en segunda vuelta, lo cual definirá la mayoría del Senado de EEUU.

«Se acercan unas grandes elecciones y, debido a lo que le ha hecho al presidente, la gente de Georgia sabe que esto fue una estafa», dijo Trump. “Por lo que le ha hecho al presidente, mucha gente no va a salir a votar y muchos republicanos van a votar en contra, porque odian lo que le hizo al presidente. ¿Bueno? Ellos lo odian. Y van a votar. Y sería respetado, realmente respetado, si esto se puede arreglar antes de las elecciones», añadió.

Dominion y otras teorías refutadas

Durante la llamada de más de una hora, Trump no paró de citar teorías conspirativas y argumentos falsos, que ya se han refutado en diferenes auditorías y revisiones.

Además, el mandatario repitió afirmaciones falsas como que miles de muertos votaron, que un trabajador electoral de Atlanta escaneó tres veces 18,000 boletas con todos los votos para Biden, así como que miles de votantes que viven fuera de Georgia votaron en el estado, algo que es delito según la ley electoral de ese estado. Todos esos señalamientos han sido ya rebatidos en las últimas semanas.

En algunos momentos de la conversación, algunos aliados del presidente interfirieron para validar o añadir algo a las palabras del presidente.

En un momento, Trump volvió con el tema de las máquinas de votación de Dominion y le preguntó al asesor legal del secretario Raffenserpger: «Ese Dominion se está moviendo muy rápido para deshacerse de su, eh, maquinaria. ¿Sabes algo sobre eso? Porque eso es ilegal», preguntó, a lo que Germany le respondió: «No, Dominion no ha movido ninguna maquinaria fuera del condado de Fulton».

«¿Pero han movido las partes internas de las máquinas y las han reemplazado con otras partes?», insistió Trump y ante la negativa de Germany volvió a preguntar: “¿Estás seguro? ¿Ryan?». «Estoy seguro. Estoy seguro, señor presidente», contestó el abogado, que accedió a sentarse cono uno de los abogados de Trump para repasar una vez más estas acusaciones.

«Sé que esta llamada telefónica no va a ninguna parte», dijo Trump al final, consciente de que no estaba logrando convencer al Raffensperger ni a Germany de sus pretensiones.

«Gracias, presidente Trump, por su tiempo», se despidió finalmente el secretario Raffenserpger, quien dio fin a la llamada, en una notable alteración al protocolo (y la cortesía) que rige en casos cuando funcionarios de menor rango están en comunicación con superiores.

fuente: Univision.com

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