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Trump pasa a la historia como el único presidente con dos ‘impeachments’

today01/14/2021 117

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La Cámara de Representantes lo acusó oficialmente de «incitación a la insurrección» en un proceso expedito, tan solo una semana después de que hordas de sus simpatizantes asaltaron el Capitolio en un evento que dejó cinco muertos.


Donald Trump se convirtió este miércoles en el único presidente en la historia de EEUU en haber sido sometido a dos ‘ impeachments’ por la Cámara de Representantes, luego de que los congresistas votaran a favor de acusarlo de haber incitado una rebelión al promover el asalto de cientos de sus simpatizantes al Capitolio de la semana pasada, un hecho -también inédito- que dejó cinco personas muertas.

Con el voto de 232 representantes demócratas, a quienes se unieron 10 republicanos, la Cámara Baja acusó formalmente de “incitación a la insurrección” por la responsabilidad que consideran que tuvo el presidente en lanzar la turba contra la sede del Congreso con el discurso incendiario que dirigió en un evento político a las afueras de la Casa Blanca minutos antes.

Es la primera vez en la historia que un mandatario es acusado en dos ocasiones por la Cámara de Representantes de cometer “delitos graves y faltas menores”, como indica la Constitución que son los causales para someter al jefe del Estado a juicio político. Y, en el caso de Trump, es algo que sucede en la brevedad de un solo período de gobierno.

Además, es el proceso contra un presidente que más respaldo ha contado por parte de miembros del partido del acusado. En el ‘impeachment’ de Bill Clinton en diciembre de 1998, cinco representantes demócratas votaron a favor del procesamiento del entonces mandatario por cargos vinculados al escándalo de su relación con Mónica Lewinsky, una pasante de la Casa Blanca con la que tuvo un romance que quiso ocultar, incluso a investigadores federales.

Fue un proceso expedito que se activó menos de 24 horas después de que el vicepresidente Mike Pence se negara a activar las provisiones de la Enmienda 25 de la Constitución, que permite destituir al presidente si lo decide la mayoría del gabinete por razones de salud o capacidad de desempeñar el cargo, como le pidió la Cámara de Representantes la noche del martes.

Dos meses de tensiones

También es la culminación de dos meses de la que ha sido la transición más convulsa de la historia reciente de EEUU, durante la cual Trump se dedicó a promover la falsedad de que él había ganado las elecciones y que se había fraguado un fraude en su contra.

Eso a pesar de que más de 60 demandas en tribunales fueron rechazadas, incluyendo dos ante la Corte Suprema de Justicia que ni siquiera las consideró por falta de respaldo.

Una semana atrás, el presidente Trump se dirigió a una multitud de sus seguidores a las afueras de la Casa Blanca para repetirles la falsa versión del fraude e invitarlos a ir hasta el Capitolio, donde en ese momento empezaba la sesión bicameral del Congreso en la que se contarían los votos del Colegio Electoral que certificaban el triunfo de Joe Biden.

En el único artículo de ‘impeachment’ presentado por la bancada demócrata hace énfasis en la manera cómo Trump alimentó la indignación de sus simpatizantes con las falsedades sobre la limpieza del proceso y cómo en ese evento político atizó los ánimos de una manera que, de acuerdo con los congresistas, motivó el asalto de la sede del Poder Legislativo.

Según la acusación, Trump se propuso arengar a la masa de simpatizantes con el que de que esta interfiriera «ilegalmente con el solemne deber constitucional de certificar el resultado de la elección presidencial de 2020”.

Pero el texto incluye los intentos del presidente para alterar el resultado de la elección, como la llamada que hizo al secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, para pedirle que “encontrara” unos 11,780 votos que Trump aseguraba que necesitaba para cambiar el resultado en ese estado y ganarle a Biden en una llamada que se conoció la semana antepasada.

Argumentos demócratas vs. argumentos republicanos

Los promotores del ‘impeachment’ fueron los demócratas encabezados por el representante de Maryland Jamie Raskin, quien la semana pasada empezó a trabajar en la acusación al presidente.

A lo largo del debate de poco más de tres horas en las que ambos partidos presentaron sus argumentos en torno al tema, los demócratas destacaron la “amenaza a la democracia” y a la paz nacional que consideran que representa Trump.

Los congresistas demócratas que tomaron la palabra en la sesión hicieron referencia a las palabras incendiarias de Trump en el evento que precedió al asalto al Capitolio y las vincularon directamente como una “orden” dada por el mandatario para arremeter contra el edificio, uno de los monumentos más simbólicos de la democracia estadounidense.

Pero insistieron en que la estrategia del presidente de desconocer el resultado electoral y alimentar a sus seguidores con la idea de que el voto les había sido “robado”, fue lo que creó las tensiones que terminaron por estallar con los eventos en la capital de la semana pasada.

Salvo los 10 republicanos que terminaron votando por procesar a Trump, los legisladores de ese partido, dirigidos por Jim Jordan, uno de los congresistas más fieles al presidente, aseguraban que no había evidencia de que ese haya sido el caso porque, decían, no había habido una investigación ni se había convocado a testigos que respaldaran la acusación.

«Deberíamos estar concentrados en unir al país, pero en cambio los demócratas quieres tener un impeachment por segunda vez. ¿Por qué? Quieren anular al presidente», indicó Jordan, quien el miércoles pasado fue uno del centenar de legisladores republicanos que votó en contra de la certificación de la victoria de Biden.

Los representantes del Partido Republicano presentaron tres posiciones diferentes: quienes rechazaban la iniciativa, quienes se sumaron a los demócratas y quienes reconocieron la responsabilidad del presidente, pero consideraban que el paso generará más divisiones y potencialmente, brotes de violencia política.

«Enjuiciar al presidente durante un periodo tan breve será un error, sin investigación ni audiencias. Este voto dividirá aún más al país», dijo el líder de la minoría republicana, Kevin McCarthy, quien, sin embargo, dijo que reconoce la responsabilidad de Trump en la violencia de la semana pasada y proponía una moción para censurarlo por su compartamiento.

¿Violencia de izquierda vs violencia de derecha?

Una constante del discurso republicano fue la comparación entre la violencia escenificada en los pasillos del Capitolio el miércoles pasado y las manifestaciones que se vivieron a mediados de año pasado en varias ciudades del país en protesta por el racismo estructural y la violencia policial contra grupos minoritarios por la muerte de George Floyd a manos de la Policía de Minneapolis.

“Por meses nuestras ciudades ardieron, estaciones de policía ardieron, nuestros negocios fueron destrozados. Y ellos no dijeron nada”, afirmó el representante por Florida Matt Gaetz señalando hacia la bancada demócrata a su izquierda.

“Unos han citado la metáfora de que el presidente encendió la llama. Bueno, ellos prendieron llamas de verdad”, dijo el republicano repitiendo una acusación genérica contra los demócratas, a quienes él y otros acusaron de no haber expresado la misma indignación con la violencia en la que terminaron algunas de aquellas manifestaciones.

Gaetz fue uno de los primeros legisladores que la noche del miércoles 6 de enero, luego de que se recuperó el control del Capitolio y se reanudó la sesión para la certificación final de la victoria de Biden, dijo, sin aportar pruebas, que personas vinculadas con el movimiento Black Lives Matter o los llamado Antifa era responsables de los desmanes que habían ocurrido en el edificio.

El FBI informó en días posteriores que no existían ningún indicio de que otros que los seguidores de Trump hayan sido los responsables del asalto al Capitolio, echando por tierra la especulación de Gaetz.

Pero la diferencia fundamental en esa comparación que pretendieron hacer algunos republicanos es que el movimiento contra el racismo no responde a direcciones de líderes políticos demócratas, mientras que la poblada del miércoles 6 de enero fue alentada por el presidente Trump, quien los invitó a rodear al Congreso para presionarlo a cambiar el resultado de una elección que estaba ya probada y certificada.

En cualquier caso, será en el eventual juicio en el Senado el lugar donde se pueda ventilar mejor la acusación contra quien ya será para ese entonces expresidente, quien podrá nombrar un equipo de defensa que argumente si lo que dijo en aquel evento y la manera cómo lo dijo tuvo el efecto del que lo acusan.

Fuente:Univision.com

 

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