Este es el verdadero peligro si Donald Trump pierde las elecciones de 2020

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Este es el verdadero peligro si Donald Trump pierde las elecciones de 2020

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Joe Biden dijo en la noche de este miércoles que cree que si el presidente Donald Trump pierde las elecciones en noviembre y se niega a abandonar la Casa Blanca, muchos de los exgenerales que trabajaron para él “lo escoltarán en su salida de la Casa Blanca rápidamente”.

Biden hizo estos comentarios durante una entrevista con Trevor Noah en “The Daily Show”. Y no es la primera vez que el exvicepresidente –y virtual candidato presidencial demócrata– sugiere creer que Trump podría tratar de manipular los resultados electorales.

“Anoten mis palabras, creo que él va a tratar de retrasar las elecciones de alguna manera, va a crear alguna explicación de por qué no se pueden realizar”, sostuvo Biden en abril.

Pero el verdadero peligro aquí no es que Trump cambie la fecha de las elecciones generales, que resulta prácticamente imposible, o que busque reclamar derechos de ocupante ilegal en la Casa Blanca.

Lo que podría amenazar la presidencia potencial de Biden –y la capacidad del país de superar lo que será una de las elecciones más desagradables en la historia moderna– es si Trump simplemente se niega a admitir que perdió y nunca reconoce que Biden es presidente con todas las de la ley.

Y eso, teniendo en cuenta el largo historial de Trump de negarse a reconocer la derrota, y en su lugar alegar que fuerzas nefastas lo engañaron y le arrebataron su victoria, no solo es un resultado posible sino probable si el hoy mandatario no logra los votos suficientes este otoño boreal.

*Cuando Trump perdió las asambleas partidarias de Iowa en 2016 ante el senador de Texas Ted Cruz, argumentó que había sido engañado. “Ted Cruz no ganó Iowa, lo robó”, tuiteó en ese momento. “Es por eso que todas las encuestas estuvieron tan erradas y por qué obtuvo muchos más votos de los anticipados. ¡Mal!”.

*Cuando Trump perdió el voto popular ante Hillary Clinton en 2016 —¡a pesar de que ganó el Colegio Electoral y la presidencia!— dijo, sin ninguna prueba, que se habían emitido entre 3 y 5 millones de votos ilegales.

*Tras la pérdida de la mayoría de la Cámara de Representantes en las elecciones de 2018, Trump insinuó a los republicanos que habían sido víctimas de un engaño demócrata. “Tenemos que observar esos recuentos de votos”, aseguró el presidente ante una multitud de legisladores republicanos en una recaudación de fondos en mayo de 2019. “Saben, sigo escuchando sobre las elecciones y las diversas medidas de conteo que tienen”, comentó. Y agregó que los demócratas ganaron todas las elecciones reñidas en 2018; “Hay algo que está pasando”, sostuvo, y les dijo a los legisladores reunidos que necesitaban “ser un poco más paranoicos de lo que son, ¿vale?”.

*Antes de las elecciones especiales de la Cámara de California el mes pasado, que ganó el Partido Republicano, Trump tuiteó que “(Los demócratas) están tratando de robar otra elección. Todo está manipulado”.

Entonces sí. Hay un patrón aquí.

Debido sus comentarios anteriores –—incluso en una elección (2016) que ganó!—, hay muchas razones para creer que incluso si Trump abandona la Casa Blanca en enero de 2021, nunca jamás reconocerá que perdió. Y eso tendría consecuencias masivas no solo en nuestra política sino también en los cimientos más amplios sobre los que se construye la democracia estadounidense.

Recuerda que en el 2000, tras más de un mes de recuentos y con una incertidumbre considerable sobre quién ganó realmente Florida, Al Gore no solo terminó su campaña, también entregó un importante llamado a la unidad en el país.

“Esta noche, por el bien de nuestra unidad como pueblo y la fuerza de nuestra democracia, ofrezco mi concesión”, anunció Gore el 13 de diciembre de 2000. “Ni (George W. Bush) ni yo anticipamos este largo y difícil camino, ciertamente ninguno de nosotros quería que sucediera. Sin embargo, llegó, y ahora ha terminado. Resuelto, como debe solucionarse, a través de las instituciones honradas de nuestra democracia”, añadió.

“Por el bien de nuestra unidad como pueblo y la fuerza de nuestra democracia”.

“Resuelto, como debe solucionarse, a través de las instituciones honradas de nuestra democracia”.

¿Puedes imaginarte a Trump, en una circunstancia similar, haciendo o diciendo lo mismo? ¡Absolutamente no! ¡Demonios, es difícil imaginar que Trump diga esas palabras si está claro que fue derrotado en las elecciones!

El efecto que tendría la falta de cualquier tipo de concesión formal por parte de Trump es claro: sus legiones de seguidores fervientes nunca creerían que Biden ganó —o que fue el presidente reconocido— independientemente de si el mapa electoral o el voto popular lo prueban o no. Lo que significaría que para una parte del país de tamaño decente, Biden sería considerado un presidente ilegítimo y, por lo tanto, no es alguien que necesita ser escuchado.

Y es muy fácil imaginar a Trump —con sus más de 80 millones de seguidores en Twitter y el potencial de que sea la cabeza de una cadena de televisión luego de la presidencia— tocando el tambor de la ilegitimidad día tras día. Porque, bueno, le interesa hacerlo y, como ha demostrado repetidamente durante su mandato, tiene muy poca consideración por el cargo o su estatus como un faro moral dentro de Estados Unidos y el mundo.

El resultado no es difícil de imaginar: una división aún más profunda dentro del país entre los seguidores de Trump y todos los demás. Una división que haría que la promesa de Biden de crear “Un solo Estados Unidos” ​​nuevamente sea un sueño imposible.

Fuente: CNN.com